Internet en apenas
diez años, ha conseguido revolucionar aspectos diversos de las relaciones
comerciales entre empresas y de estas con los consumidores, de la información y
de la comunicación en línea, del acceso y compartición del conocimiento y de
los contenidos audiovisuales entre los que se encuentra la publicidad
audiovisual, también presente con gran pujanza en Internet, mediante los
“baners”, los patrocinios y los propios sitios “web”, por solo citar algunas
formas de difusión de la comunicación comercial en este medio interactivo.
El desarrollo de la Internet,
como un nuevo medio de difusión masiva de contenidos se erige como una realidad
incontestable, con todos los visos de seguir experimentando un crecimiento
exponencial en los próximos años. Este crecimiento no se encuentra exento de
fuertes tensiones derivadas de las potencialidades que encierra el uso de la
tecnología digital, y de las facilidades intrínsecas del sistema para acceder y
transmitir datos de una máquina a otra, sin que las fronteras políticas supongan
barrea efectiva para ello.
De esta configuración de la red,
se derivan tensiones que afectan a derechos como los afectos a la protección de
datos personales, a los derechos de propiedad intelectual y como no a todo lo
relativo al comercio electrónico. Pero junto con todo lo anterior y en
gran medida como sustancia de todo ello, en la faceta de Internet que más nos
acercamos a ella desde la consideración de un medios de comunicación nos
encontramos con un ámbito complejo como es el del tratamiento jurídico de los
contenidos difundidos en Internet.
En los debates generados
alrededor de la iniciativa comunitaria conocida como “Libro de la Convergencia
entre las telecomunicaciones y el audiovisual” , resultaba patente que las
líneas de actuación jurídica sobre el audiovisual y las telecomunicaciones no
sólo resultaban claramente diferenciadas, sino que se alcanzaba la conclusión
de que el diferente tratamiento en paralelo, entre las infraestructuras y los
contenidos se debía de mantener, a pesar de que del proceso convergente
resultasen nuevos servicios como Internet.
Es en el punto de la aparición y
desarrollo espectacular de estos servicios convergentes, donde se debe plantear
una nueva perspectiva de intervención jurídica, que resulte adecuada para la
protección de los derechos legítimos de las distintas partes intervinientes en
este mercado, como son los proveedores de servicios, de contenidos, los
operadores de telecomunicaciones y los usuarios tanto empresariales como
residenciales, individuales como colectivos.
Pero junto con la perspectiva
anterior, se debe también de garantizar que la intervención que se
efectúe sea por un lado adecuada a los servicios de que se trata y su especial
configuración derivada de la propia topología de la red, con emisores y
receptores simultáneos, que se relacionan a través de nodos y servidores
distribuidos a lo largo de la red Internet y que por otro no suponga un freno
injustificado a su desarrollo, limitando un crecimiento que adelanto considero
deseable.
El equilibrio entre ambos
factores debiera de darnos una regulación adecuada o armónica que
satisfaga a todas las partes que de una u otra forma se encuentran
involucradas en este mercado de servicios telemáticos e interactivos que es
Internet.
Internet
nació como una red libre, es decir las personas podían compartir todo tipo de
información por medio de envío de archivos o la publicación de datos en páginas
web.
Al principio la información que
se mostraba en Internet era solo texto y posteriormente con el crecimiento del
ancho de banda, Internet tuvo la capacidad de poder manejar imágenes, música y
video fue entonces cuando empezaron a surgir páginas peer to peer para el
intercambio de archivos, Napster fue el primer sistema en usar este tipo de
conexión.
De mas reciente creación tenemos
a youtube para el manejo de video en Internet y servicios de música en línea
como Grooveshark o Google music próximo a
salir al mercado o tiendas en línea como Itunes por mencionar algunos.
Fue justamente gracias a la
aparición de los servicios de Internet arriba mencionados y otros mas, cuando
se tuvo la real oportunidad de poder accesar a todo tipo de contenidos es decir
música, video y textos desde cualquier lugar por medio de Internet y sobre todo
se tuvo la posibilidad de crear nuevos contenidos a partir de contenidos
existentes o dar a conocer contenidos nuevos por medio de estas herramientas,
el acceso y la distribución a estos contenidos se convirtió en algo que
cualquier persona podía hacer con facilidad y fue entonces cuando surgió la
pregunta ¿Se necesitan intermediarios (casas disqueras, tiendas,
distribuidoras) para la distribución de estos contenidos?
Es cierto que la calidad que una
distribuidora le puede dar al producto no se cuestiona y también es cierto que
el manejo inadecuado de este tipo de archivos provoca que exista la piratería
sin embargo creo que la mejor manera es crear un modelo que obtenga lo mejor de
la distribución de los contenidos en línea junto con el justo pago que merece
un autor por su material.
El problema principal es que
la industria del entretenimiento llámese industria musical, cine, series
de tv etc. han ejercido presión a los gobiernos de sus países para que regulen
este tratamiento de contenidos en Internet, como ejemplo tenemos acuerdos como
ACTA (Anti-Counterfeiting Trade Agreement) que de
origen manejan una idea correcta como lo es el proteger los derechos de autor
sin embargo este tipo de negociaciones tratan de cuidar tanto la propiedad
intelectual que llegan a caer en lo absurdo por el simple hecho de querer
conservar el poder de los contenidos en manos de unos cuantos.
El tema es muy controversial
algunos estarán a favor y otros en contra de la regulación de contenidos de
Internet, lo que es cierto es que Internet es un parte aguas en la historia de
la humanidad tan importante es Internet como en su momento lo fue la creación
de la máquina de vapor o la creación de la misma palabra, por esta razón
debemos de entender que Internet nació con una filosofía la cual será difícil
de cambiar porque eso debió haber sido cambiado desde el inicio de su existencia.
Mis pensamientos se quedan en
algunas cuestiones como los son: ¿Quién gana más dinero las empresas
distribuidoras de los contenidos o los artistas que las crean? ¿Cuándo compro
música o vídeos compro la caja o las canciones? ¿Los modelos de negocios que
hoy en día usamos deben de ser los mismos que se manejaban antes de la creación
de Internet?
Sin duda alguna la facilidad de
manejar contenidos en Internet ha provocado que la industria del
entretenimiento pierda la fuerza que tenían anteriormente, para bien o para mal
el negocio de empresas distribuidoras y de tiendas de música está muerto, es un
hecho que las tiendas de música desaparecerán para darle total paso a tiendas
en línea como Itunes u otra.
BIBLIOGRAFÍA


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